
¿Por qué el tirar basura fuera de su sitio representa un problema? Porque no se trata solamente de una cuestión de estética, de si un papel en el suelo luce “bonito” o “feo”. Es mucho más que eso. Pero ¿quién piensa en el daño que puede ocasionar al tirar la bolsa de papas fritas (que estaban bañadas en chile, chamoy y demás porquerías) en cualquier lugar excepto donde se debe? Son esos los problemas más importantes y alarmantes: los de salud.
Esos contaminantes son un foco de infecciones, cría de microbios que se expanden por el aire y que inevitablemente respiramos. Ahora consideremos que estas acciones se repiten a diario. Sería tonto preguntar si esto resulta benéfico o perjudicial para cada uno, ya que es obvio ¿no? Entonces ¿por qué lo hacemos?
La contaminación ambiental es ya un tema de más trillado. No podemos justificar nuestra acción por falta de información porque ya la tenemos. Si bien decimos que lo hacemos por flojera, imitación, ignorancia, comodidad, esto podemos resumirlo en MALOS HÁBITOS, que tampoco son justificables. Hábitos que adoptamos a lo largo de nuestra vida y formación integral y que hoy, tristemente, forman parte de la cultura. Pero hábito no es sinónimo de “dejar de ser o hacer” por lo que es posible cambiar. El crear conciencia está en la voluntad de uno mismo.
Lo más penoso del caso: que somos universitarios, personas que, se supone, poseemos mayor responsabilidad, sensatez, madurez mental y visión crítica ante la vida. Sin embargo, mostramos ser personas que, aun estando en el último nivel de educación, el profesional y superior, no nos interesamos en las consecuencias y repercusiones de nuestra acción contaminante hacia lo y los que nos rodean, ni tanto en la salud e higiene, como mucho menos en la imagen que proyecta la UNISON como –institución educativa- y nosotros como estudiantes y personas.
Hablemos claro: somos egoístas, y ni siquiera diciéndonos que nuestros actos afectarán a futuras generaciones (las cuales incluyen hijos propios, familia, amigos…) cambiaremos rápida y repentinamente nuestro mal hábito. Entonces, no queda más que pensar en uno mismo, en que posiblemente esa sea la causa de que nuestra vida se acorte. Pensar que esa manzana que dejamos “olvidada” sobre la mesa será causante de que nuestra vida se vea afectada por alguna enfermedad viral. Que por la –flojera- o el –ocio- nos quedaremos para siempre con el título inherente a nuestra frente de “irresponsable”, “irrespetuoso”, “inconsciente”, ¡“CERDO”!
Ahora pensemos en todo lo que podemos evitar con una sola acción: ¡TIRAR LA BASURA EN SU LUGAR!...
…no es tan difícil ¿o sí?
SI NO TE IMPORTAS TÚ MISMO, ENTONCES… ¿QUÉ TE IMPORTA?
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